Sin conservación, tendríamos poco de importancia en nuestro mundo. Esto se aplica a una serie de ámbitos, como los edificios, el mar, la energía, los recursos naturales y la tierra. Sin embargo, la más reconocida es la conservación del hábitat. Para entender realmente la conservación del hábitat, debemos desglosar la definición. Un hábitat es un lugar donde los organismos viven e interactúan entre sí. De acuerdo con el Centro Nacional de Información Biotecnológica, el ambiente de una especie tiene cuatro partes, siendo el hábitat una parte y las otras tres son variables climáticas, organismos y nutrientes.

La conservación es la práctica de conservar, proteger y restaurar hábitats. Cuando se ponen en marcha planes de conservación de hábitats, se restaura y protege un área con el objetivo de que una especie prospere. Según la Ley de Especies en Peligro de Extinción de 1973, la conservación del hábitat proporciona” valor estético, ecológico, educativo, histórico, recreativo y científico ” a los Estados Unidos. Este trabajo requiere muchas horas de trabajo y una gran cantidad de dinero. Muchos hábitats están en peligro de ser dañados o extinguirse debido a una serie de factores, como el comercio de vida silvestre, la introducción de especies invasoras, el desmonte de tierras para el desarrollo o la perforación en busca de combustibles fósiles.

Hay una serie de grupos que trabajan para la conservación del hábitat. Entre los más populares se encuentran NOAA, the Nature Conservancy, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos y Ocean Conservancy. Trabajan para proteger la vida silvestre y garantizar que sus hábitats, ya sea un parque, una reserva natural, un océano etc etc., manténgase saludable para las generaciones futuras. De lo contrario, estos hábitats estarían dañados y/o extintos. ¿Qué pasa si nuestros océanos se contaminan tanto que los peces y otras formas de vida acuática dejan de existir? No solo perdemos una fuente de alimento y un ecosistema, sino que la vida silvestre perdería sus hogares y nutrientes. También perdemos en disfrutar de su belleza.

Lo mismo ocurre con las áreas en tierra. Si los desarrolladores despejan la tierra para la vivienda, la vida silvestre se verá obligada a reubicarse y los biosistemas serán destruidos. Pronto, la gente no podría hacer caminatas en un bosque, disfrutar de un viaje de campamento en un parque nacional o ver la vida silvestre con sus crías en un humedal. Por eso es vital que trabajemos juntos para salvar nuestros lugares salvajes. Los lugares salvajes son donde vamos para reducir el estrés, hacer ejercicio y aprender sobre los ecosistemas.

Es posible que nunca sepamos cuán conectados estamos con nuestro medio ambiente si no fuera por los grupos de conservación. Educan al público sobre los peligros de la extinción de la vida silvestre y el daño que se ha hecho a los hábitats. Organizan y participan en actividades que logran sus objetivos, como patrocinar reuniones, limpiar animales (por ejemplo, derrames de petróleo), reparar hábitats (por ejemplo, dunas de arena) y más. Además, nos recuerdan lo frágiles que son los hábitats y lo valiosos que son para la vida silvestre y los seres humanos.

Publicado originalmente en peterjutro.org el 22 de marzo de 2019.

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